Comidas y ejercicio

Publicado por Ceciluz en

Todo depende de tu fuerza de voluntad.

Comidas y ejercicio

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Hola!!!, en esta oportunidad te voy a contar acerca de los cambios que tenemos según pasan los años. Algunos necesarios y otros no tanto.

Comidas y ejercicio



Todos sabemos que cuando somos chicos, lo que más nos apasiona, son esas cosas que no podemos tener tan seguido, o aquellas que no nos hacen tan bien. Aprovechamos los cumpleaños de amiguitos o fechas especiales para poder darnos ese gustito de comer lo que nos gusta, o jugar con esas cosas que no tenemos en casa.

Pero, a medida que nos pasan los años, así como hablamos la vez pasada de que los hobbies cambian, los gustos de comidas o rutinas también. A veces por moda, a veces solo por gustos.

Tuve una etapa de la adolescencia, donde solo quería verme bien para los demás, verme como esas chicas tan populares que salían en todos lados. Había buscado en revistas e internet, alguna dieta que pueda empezar y terminar , entre mis posibilidades económicas y también las de tratar de que las pueda cumplir tal cual era.

Encontré una, que fue la única que hice en mi vida, con exactitud en cantidad de comidas y días estipulados. Te preguntarás si bajé de peso; ,  unos 6 u 8 kg en un mes, que fue lo que duró la dieta, pero a costa de estar solamente pendiente de todas las comidas  al pie de la regla y dejando de lado muchos nutrientes, vitaminas etc. Requirió mucho esfuerzo mental. Lo recomiendo? NO, pasé de bajar en un mes esos kilos que realmente no tenía de más, a subirlos de inmediato en una semana. 
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Todo el recorrido fue en vano, y me dí cuenta, que para estar bien, no se necesitan de estas locuras. Ni tampoco estar gastando de más, ni pensar todos los días que cosas no puedo comer y tanto me gustan.
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Para sentirse bien no hay que hacer dietas, hay que implementar rutinas nuevas, como digo yo, UN MIX DE VIDA.
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Desde hace un tiempo, dos años y un poquito más, comencé a darme cuenta que pasaba todo el día encerrada en una oficina, trabajando para alguien que sinceramente no requería de mi presencia, de las 8 horas de jornada solo ¨trabajaba 1¨y a veces ni eso. No porque yo no quiera, sino que no necesitaban de una persona, la empresa funcionaba solo con sus dueños y no necesitaban más que eso. Te lo aseguro. 

Esos años que estuve allí, me hizo dar cuenta que estaba desperdiciando mi tiempo; tal y como conté en otra entrada, soy inquieta, necesito hacer algo todo el tiempo; yo podía hacer otras cosas. Ahí, solo me enfermé. Sí, me enfermé de stress. Todo ese tiempo que perdí en nada, más algunas actitudes reiteradas de la gente de la empresa, me hicieron recaer, ya no podía tomarme el colectivo para llegar allí, me ponía a llorar de la nada, y estaba mas irritable que de costumbre. Y también afloraron los miedos que una persona puede tener, a TODO.
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Por eso, a comienzos de este año pude tomar esa DECISION que tanto me costó. Renuncié. Me llevó muchos meses recuperarme de tanta presión psicológica. El tiempo que no haces nada es enfermedad. Uno piensa cosas que después, las convierte en historias y hacen todo más complicado, y con otras cositas como verte que estas todo el día en esa silla mirando la nada, te hacen peor.

No fue fácil, pero pude ocuparme de a poco de lo que realmente quería hacer. SENTIRME BIEN.
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Empecé por ver que cosas debía modificar, que cosas no hacía y realmente traerían beneficios para mi salud mental, principalmente.

Antes que nada, debo aclarar, que no soy una persona que le guste el ejercicio, no había nada peor, que tener que ir a un gimnasio. Particularmente no me gusta cumplir con esos retos a los cuales se someten las personas que van todos los días  una o más horas  a  mirarse en el espejo, para ver quien hace mejor la rutina ….

Yo misma me dije, estoy acostumbrada a levantarme temprano, tengo que aprovechar ese tiempo para algo.. Un viernes (y no lunes), empece a salir a caminar cerca de mi casa, había leído que con 30 o 40 min de caminata, te puede ayudar a la buena circulación de la sangre, a no ser sedentario, y a despejar la mente.



Probé y así seguí todos los días, y como veía resultados satisfactorios, comencé a trotar la mitad del tiempo, y la otra caminaba, como para no empezar de golpe.

Me sirvió muchísimo a mejorar mis pensamientos; ya salir de tu casa, es un GRAN PASO, sabelo! Me puse en contacto con la naturaleza, el viento, los sonidos… aunque te parezca chico lo que te cuento, en ese momento en el que estás disfrutando de eso te suman un montón, te sentís más viva.

Y empezas a pensar, claro, en cosas positivas, se te empiezan a abrir un montón de caminos con cosas, que como estas de salir a correr, pueden sumar mucho más. Después de un tiempito, sentía que me faltaba algo más, ya no me sentía cansada y necesitaba hacer un ratito más de algo.

Busque en la compu y encontré ejercicios que solo con hacerlos 15 minutos como máximo conseguía bajar algunas calorías ..

Repito, no me gusta el ejercicio, pero estos son pequeños bloques en los que en un ratito te sentís como nueva, o también buscaba que en 10 minutos me relaje o estire después de la caminata. Son todos de ese tiempo más o menos, pequeños momentos que ayudan y mucho.

Y cuanto mejor me sentía, buscaba mas cosas que irían cambiando mi rutina ( de no salir de casa). Por último y no por eso menos importante…el cambio en la alimentación.

Después de meses de trotar, caminar y hacer minutos de movimientos mágicos, me sentía muy positiva, pero había algo que no cambiaba, el sentirme pesada sin haber comido.

Ese pesar, que comiera lo que comiera o no, no se me iba, y no hacía más que tomar polvitos sanadores y aún así no me mejoraba.

Tuve que ver con que otras cosas podía seguir mi cambio, y como las dietas no son para mí, busqué alternativas de alimentación.

Como también saben, me gusta cocinar, así que empecé por probar cosas nuevas con ingredientes de todos los días. De lo que comía regularmente, me fijé cuales tenían mala fama para el organismo y viceversa, y bingo!!! lo que tan mal me caía podía ser una cosa… ¨ El harina ¨.

La comemos todo el tiempo, en el pan, en la pizza de fin de semana, tortas de cumpleaños, budines, tartas, etc. Es tan común que a veces no sabemos no nos damos cuenta de lo pesado que nos cae.

Busqué recetas suplantando el harina de trigo por harina de arroz, fécula de mandioca, harina de garbanzos, de lino, algarroba, almidón de maíz, avena y muchas más. Pero eso no quiere decir que vivía comiendo esas, sino que suplante el ingrediente a mis comidas diarias.



Un día esto, un día pollo, un día pescado, verduras , carne y alterné.

Sin darme cuenta en un mes, junto a la rutina (que de por si no fue todos los días) de el trote y caminata, baje de peso, y además ya no sentía esa pesadez en la boca del estómago , ni tampoco tenía antojos por las cosas dulces..

Increíble lo mal que puede hacer una sola cosa, y lo bien que te hacen muchas otras. Todo esto me ayudó a conocer más recetas con verduras o carnes que no
conocía y con un simple cambio.

1- Budín de limón con harina de arroz
2- Torta de chocolate con arroz y harina de arroz.
3_Galletas de avena banana y chocolate para el mate.
4- Budín de alagarroba y banana.

Espero que te guste este nuevo post, y comentes por si tuviste que plantearte este nuevo método , ya sea por pesadez o por ser celíaco. 

Espero tu anécdota y así nos ayudamos entre todos.
*Para mas recetas clik aquí!
Hasta la próxima!




*Consejos para hacer de tu vida un Mix de todo lo que te hace bien, MIRÁ


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Categorías: Decisiones

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